Nueva responsabilidad de la Alcaldía de Pereira: Alimentación de los sindicados en la UPPV
La reciente reforma a la legislación penitenciaria en Colombia ha traído consigo un cambio significativo en la distribución de responsabilidades en el ámbito de los centros de reclusión. Una de las principales implicaciones de esta nueva ley es que los municipios con establecimientos de detención, como Pereira, deberán asumir directamente la alimentación de los sindicados en estos centros.
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Jorge Mario Trejos Arias, secretario de Gobierno de Pereira, fue el encargado de dar a conocer esta noticia. Explicó que, antes de la implementación de esta normativa, la alimentación de los internos, incluidos los sindicados en la Unidad Permanente de Protección y Vigilancia (UPPV) de la ciudad, estaba bajo la responsabilidad de la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios (Uspec). Sin embargo, con la aprobación de la nueva ley en el Congreso de la República, los municipios deben encargarse de esta labor.
Desafíos económicos para la Alcaldía de Pereira
La medida ha generado gran preocupación en las autoridades locales, ya que el costo de asumir esta responsabilidad no está claramente determinado, pero podría superar varios miles de millones de pesos. La Alcaldía de Pereira deberá licitar un contrato para la provisión de alimentos para los más de 200 sindicados que actualmente se encuentran recluidos en la UPPV.
Trejos Arias detalló que el centro de reclusión no cuenta con instalaciones adecuadas para procesar los alimentos, lo que complica aún más la situación. Esto implica que los recursos para cubrir esta necesidad tendrán que ser destinados de manera específica, tal como lo ordena la ley. Además, el secretario de Gobierno destacó que este gasto representa una carga significativa para el presupuesto local.

El costo de esta nueva obligación podría afectar las finanzas del municipio en un contexto donde ya existen otras necesidades prioritarias. “El costo para la Alcaldía al asumir esta nueva responsabilidad, no está del todo cuantificado, pero puede superar varios miles de millones de pesos. Estos recursos deben ser destinados, como lo ordena la Ley”, comentó Trejos Arias.
La UPPV y sus desafíos
La UPPV, un centro de reclusión que alberga a más de 200 sindicados, enfrenta varios retos operativos y logísticos. No solo se trata de la alimentación, sino también de la infraestructura del lugar. El centro carece de un espacio adecuado para la preparación y distribución de los alimentos, lo que obliga a las autoridades a buscar soluciones temporales mientras se tramita el proceso de licitación.
En este contexto, la Alcaldía de Pereira se enfrenta a la tarea de organizar y gestionar esta nueva responsabilidad sin que ello afecte otros servicios básicos para los ciudadanos. Además, el municipio deberá asegurarse de que el proceso de licitación sea transparente y eficiente, lo que también implica contar con los recursos humanos y técnicos adecuados.
La alimentación en otros centros de reclusión
Cabe señalar que la responsabilidad de la alimentación de los internos en la Cárcel La 40, otro establecimiento penitenciario en Pereira, sigue siendo una función directa del INPEC (Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario). A diferencia de los sindicados en la UPPV, los internos en la Cárcel La 40 ya están bajo la administración del INPEC, que se encarga de gestionar todos los aspectos relacionados con su bienestar, incluida la alimentación.
Este contraste pone de relieve las diferencias entre los distintos tipos de reclusos y los centros de detención en el país, lo que podría llevar a una discusión más amplia sobre las responsabilidades y las cargas económicas que deben asumir los municipios frente a las nuevas disposiciones legales.
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Impacto a largo plazo y medidas a tomar
Aunque en el corto plazo la Alcaldía de Pereira enfrentará desafíos económicos importantes debido a esta nueva obligación, se espera que las autoridades locales implementen medidas para mitigar los efectos negativos en las finanzas públicas. Una de las soluciones podría ser la búsqueda de recursos adicionales o la optimización de otros servicios municipales.
En cualquier caso, la transición de responsabilidad será supervisada de cerca por la comunidad y por organismos de control, dado el impacto que podría tener en la calidad de vida de los sindicados y en la gestión del presupuesto local.
A medida que se avance en el proceso de licitación y en la gestión de estos nuevos recursos, se espera que el municipio pueda garantizar que los sindicados reciban la alimentación adecuada y que, al mismo tiempo, se logre una administración eficiente de los recursos públicos.









