La muerte en Mistrató de Jesús Octavio Palacio ha generado profundo dolor en el occidente de Risaralda. El integrante de la guardia indígena Embera Chami perdió la vida tras la creciente del río Agüita, que arrasó el puente peatonal por donde cruzaba.
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El trágico hecho ocurrió en el sector conocido como Chirrinchá, zona rural de Mistrató, en el departamento de Risaralda. Según versiones de la comunidad, el hombre transportaba el mercado para su familia cuando fue sorprendido por el aumento repentino del caudal.
Además, la emergencia dejó en evidencia la fragilidad de las estructuras que comunican a varias comunidades indígenas del territorio.
Muerte en Mistrató evidencia crisis de puentes rurales
La muerte en Mistrató no es un hecho aislado. Por el contrario, líderes comunitarios aseguran que desde hace años denuncian el deterioro de los puentes peatonales en la zona rural.
Alberto Wasorna, líder de las comunidades Embera Chami, explicó que los habitantes cruzan a diario ríos caudalosos para acceder a alimentos, educación y servicios básicos. Sin embargo, lo hacen en condiciones de alto riesgo.
“Este lamentable hecho demuestra la grave situación que vivimos. Cada día arriesgamos la vida por falta de infraestructura”, señaló el líder indígena.
Asimismo, recordó que en varias ocasiones han solicitado apoyo institucional para la reparación de los puentes. No obstante, aseguran que la respuesta ha sido lenta.
La creciente del río Agüita se presentó tras fuertes lluvias en la parte alta. En cuestión de minutos, el caudal aumentó y debilitó la estructura del puente peatonal. En consecuencia, la corriente arrastró al integrante de la guardia indígena.
Habitantes del sector intentaron auxiliarlo. Sin embargo, la fuerza del agua dificultó cualquier maniobra de rescate.
Este nuevo caso reabre el debate sobre la inversión en infraestructura rural. Además, pone en el centro de la discusión la vulnerabilidad de las comunidades indígenas en zonas apartadas.
Comunidad Embera Chami exige soluciones tras muerte en Mistrató
La muerte en Mistrató ha causado consternación en los resguardos indígenas del occidente risaraldense. Por eso, la comunidad Embera Chami anunció que no descarta acciones de protesta si no se adoptan soluciones concretas.
Según los líderes, varios integrantes de estos resguardos han fallecido en circunstancias similares. En consecuencia, exigen atención prioritaria del Gobierno Nacional.
Wasorna indicó que la falta de puentes seguros afecta la movilidad, la economía y la seguridad alimentaria. Además, limita el acceso a servicios de salud en casos de emergencia.
Las comunidades dependen de caminos veredales y pasos improvisados. Sin embargo, durante la temporada de lluvias, estos trayectos se vuelven intransitables.
La situación también impacta a niños y adultos mayores. Muchos deben cruzar ríos para asistir a la escuela o recibir atención médica. Por lo tanto, el riesgo es permanente.
Organizaciones sociales del departamento han expresado solidaridad con la familia de Jesús Octavio Palacio. Asimismo, pidieron una intervención urgente en los puntos críticos identificados por la comunidad.
Expertos en gestión del riesgo señalan que el cambio climático intensifica las lluvias. En consecuencia, los afluentes presentan crecientes súbitas con mayor frecuencia.
Aunque existen planes de mejoramiento vial rural, las comunidades aseguran que la ejecución avanza lentamente. Mientras tanto, la población continúa expuesta.
La muerte del guardia indígena también resalta el papel de la guardia Embera Chami en la defensa del territorio. Estos miembros cumplen funciones de control comunitario y protección cultural.
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Por ello, la pérdida de uno de sus integrantes representa un golpe simbólico y social para el resguardo.
Finalmente, líderes indígenas reiteraron su llamado al diálogo institucional. Sin embargo, advirtieron que evaluarán movilizaciones si no reciben respuestas concretas.
La muerte en Mistrató, entonces, no solo enluta a una familia. También expone una problemática estructural que requiere acciones inmediatas.









