La crisis del sector constructor en Risaralda se profundiza tras la caída del 38% en proyectos de vivienda de interés social (VIS). Esta situación impacta el empleo, la economía regional y el sueño de miles de familias de tener casa propia.
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Según empresarios del gremio, la suspensión de subsidios para vivienda VIS marcó un punto de quiebre. Además, el aumento de costos en materiales y el alza del salario mínimo encarecieron los proyectos. Como resultado, la oferta disminuyó y la demanda se contrajo.
El panorama genera preocupación en ciudades como Pereira y Dosquebradas. Allí, el sector edificador era uno de los principales dinamizadores de la economía local. Sin embargo, hoy enfrenta uno de sus momentos más complejos de la última década.
Crisis del sector constructor en Risaralda impacta el empleo
La caída del 38% en proyectos de vivienda no solo afecta a las constructoras. También golpea a ingenieros, arquitectos, maestros de obra y obreros. De hecho, cada proyecto suspendido representa decenas de empleos menos en la región.
Además, el sector de la construcción tiene un efecto multiplicador. Por ejemplo, activa industrias como el transporte, la ferretería y la comercialización de insumos. Por lo tanto, cuando se frena la vivienda VIS, toda la cadena productiva sufre.
Empresarios afiliados a Camacol en Risaralda advierten que la situación es crítica. Según voceros del gremio, la suspensión de subsidios debilitó la capacidad de compra de los hogares de ingresos medios y bajos. En consecuencia, muchos proyectos quedaron en pausa.
Asimismo, varias familias desistieron de adquirir vivienda nueva. El incremento del salario mínimo elevó los costos laborales. A esto se suma el encarecimiento del crédito hipotecario y el aumento de los materiales de construcción.
Por otra parte, los constructores señalan que el precio del suelo urbano en Pereira y Dosquebradas limita nuevos desarrollos. En zonas estratégicas, los lotes alcanzan valores que encarecen el metro cuadrado final. Así, la vivienda social pierde competitividad.
Vivienda VIS y la crisis del sector constructor en Risaralda
La vivienda de interés social era una de las principales apuestas del mercado regional. Sin embargo, la suspensión de subsidios frenó la comercialización. Además, la incertidumbre económica redujo la confianza de los compradores.
En Pereira, capital del departamento de Risaralda, el sector constructor había mostrado cifras positivas en años anteriores. No obstante, este año el panorama cambió de forma abrupta. Las salas de venta registran menos visitas y menor cierre de negocios.
En Dosquebradas la situación es similar. Allí, el crecimiento urbano dependía en gran parte de proyectos VIS y de vivienda prioritaria. Ahora, varios desarrollos se encuentran aplazados o en revisión financiera.
Camacol espera que un nuevo Gobierno reactive los incentivos. Según el gremio, es urgente restablecer subsidios y generar condiciones favorables para la inversión. De lo contrario, la desaceleración podría extenderse durante 2026.
Además, los empresarios proponen revisar el costo del suelo y agilizar trámites urbanísticos. De esta manera, se reducirían tiempos y gastos en licencias. También sugieren fortalecer alianzas público-privadas para estimular la oferta.
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Familias aplazan el sueño de tener casa propia
La crisis del sector constructor en Risaralda también golpea a los hogares. Muchas familias aplazaron la decisión de comprar vivienda. Otras, incluso, cancelaron procesos de separación de inmuebles.
El aumento de precios influye de forma directa. Por ejemplo, el valor de una vivienda VIS supera hoy el presupuesto de quienes dependen de subsidios. Sin ese apoyo estatal, el cierre financiero resulta más difícil.
Además, el encarecimiento del crédito hipotecario eleva las cuotas mensuales. Por consiguiente, los bancos exigen mayores ingresos para aprobar préstamos. Esto reduce el número de potenciales compradores.
Expertos económicos advierten que la vivienda es un motor clave del desarrollo. Cuando se frena, también disminuye el consumo y la inversión. Por eso, la reactivación del sector resulta prioritaria para la región.
Expectativas frente a un nuevo Gobierno
El gremio constructor confía en que un cambio de política pública reactive la vivienda social. Según Camacol, es necesario devolver el impulso a los programas de apoyo a la cuota inicial.
Asimismo, se plantea una estrategia integral. Esta debería incluir incentivos tributarios, acceso a crédito flexible y control en el precio del suelo. De esta forma, la oferta podría recuperar dinamismo.
Entretanto, empresarios piden reglas claras y estabilidad jurídica. La confianza inversionista depende de políticas sostenibles en el tiempo. Por ello, consideran clave un diálogo entre Gobierno, alcaldías y sector privado.
La crisis del sector constructor en Risaralda refleja un problema estructural. Sin embargo, también abre la puerta a reformas que fortalezcan el mercado inmobiliario. La pregunta es si las decisiones llegarán a tiempo.
Mientras tanto, miles de trabajadores esperan señales de recuperación. Y muchas familias mantienen la esperanza de acceder a vivienda propia en condiciones favorables.









