El caos vial en Dosquebradas afectó a miles de ciudadanos
El caos vial en Dosquebradas marcó la mañana de este viernes y desató la molestia de miles de ciudadanos que quedaron atrapados durante más de dos horas en un gigantesco trancón. La palabra clave principal aparece de forma natural para introducir el tema central: la movilidad colapsó debido a las obras de asfaltado adelantadas por Invías sobre el viaducto César Gaviria Trujillo. Aunque el trabajo es necesario, la falta de coordinación en plena hora pico provocó un impacto negativo que todavía genera debate.
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Las labores de repavimentación, autorizadas por la administración municipal de Pereira, se realizaron justo cuando miles de personas se desplazaban hacia sus lugares de trabajo. Esa decisión terminó paralizando corredores principales como la avenida Simón Bolívar y la avenida Ferrocarril, donde el tránsito avanzó a paso mínimo durante toda la mañana.
Muchos ciudadanos aseguraron que la intervención vial careció de planeación. Además, criticaron que no existiera un plan de contingencia que permitiera mantener una movilidad estable durante el proceso. La ausencia de información previa también fue un factor que aumentó el inconformismo entre los conductores.
Caos vial en Dosquebradas por obras que tomaron por sorpresa a la ciudadanía
El caos vial en Dosquebradas también se vio reflejado en las calles alternas del municipio industrial. Los trabajos sobre la calzada del viaducto César Gaviria, que debían mejorar la superficie de rodamiento, terminaron causando una congestión mayor a la habitual. La fila de vehículos era interminable desde tempranas horas.
En la avenida Simón Bolívar, el trancón se extendió desde el sector de Guadalupe hasta la entrada del viaducto. En este corredor, motocicletas, buses y automóviles avanzaban lentamente mientras miles de usuarios intentaban comprender la situación. Muchos afirmaron que, si se hubiese informado con anticipación, habrían elegido rutas alternas o habrían salido más temprano de casa.
La situación fue aún más crítica en la avenida Ferrocarril. Allí, la congestión iniciaba desde Villa del Campo y avanzaba con lentitud desesperante. Algunos motociclistas, buscando escapar del tráfico detenido, decidieron subirse a los andenes y generar aún más dificultades en los pasos peatonales. Esta maniobra, aunque riesgosa, evidenció la frustración de los usuarios por la falta de control operativo durante la obra.
Las calles internas del municipio también colapsaron debido al desvío improvisado de vehículos. Esa sobrecarga vehicular afectó a barrios enteros y generó que varias rutas de transporte público tuvieran que modificar temporalmente sus recorridos. La molestia de los conductores aumentó al notar que no existía un acompañamiento adecuado por parte de las autoridades de tránsito.
Responsabilidades y reclamos ciudadanos por el caos vial en Dosquebradas
Aunque la obra es responsabilidad directa de Invías, varios ciudadanos consideran que el gobierno municipal de Pereira también tiene culpa en el colapso de movilidad. Según los afectados, permitir que el asfaltado se ejecutara durante la hora pico demuestra una falla en la coordinación interinstitucional. Además, sugieren que el trabajo pudo haberse programado en la noche o en horarios de menor flujo vehicular.
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Conductores consultados señalaron que no hubo anuncios previos ni estrategias de divulgación para prevenir afectaciones. Para muchos, la falta de comunicación generó que el caos se desbordara más rápido. Otros afirmaron que, aunque la repavimentación es necesaria, debe realizarse con orden y responsabilidad.
Algunos trabajadores aseguraron que llegaron tarde a sus empleos. Incluso, varios optaron por devolverse o intentar rutas alternas que también estaban saturadas. La sensación general fue que el problema no fue la obra, sino la ausencia de planificación estratégica en la movilidad regional.
Entre las preguntas que más se escucharon durante la congestión estuvo una que reflejó el inconformismo colectivo: “¿Por qué hacerlo a esta hora?”. Esa frase apareció repetidamente en ventanas de buses, automóviles y motocicletas, mostrando el impacto emocional de un retraso que afectó a miles de familias.
La congestión vehicular también generó pérdidas económicas indirectas. Comerciantes y transportadores reportaron que el atraso afectó entregas, horarios de servicio y desplazamientos internos. Incluso, algunas empresas tuvieron que reorganizar turnos debido a la cantidad de empleados que llegaron tarde.
Un debate sobre movilidad que seguirá vigente
Aunque la intervención busca mejorar la infraestructura vial, el caos vial en Dosquebradas reaviva el debate sobre la planeación de obras en el área metropolitana. Este tipo de intervenciones requiere coordinación entre municipios, divulgación adecuada y un análisis técnico del comportamiento vehicular en horas estratégicas. Sin estos elementos, cualquier obra, por necesaria que sea, puede convertirse en un problema mayor.
La comunidad espera que las autoridades tomen medidas correctivas y establezcan mecanismos de comunicación más efectivos. El objetivo es evitar que situaciones similares vuelvan a afectar la movilidad de miles de ciudadanos que dependen del viaducto César Gaviria y de las principales vías del municipio.









